viernes, 15 de julio de 2016

Ante la falta de la política, llamemos a la corporación

La política (aunque resistida en Perú) es un factor determinante y gravitacional, para no soñar en grande “pensando en pajaritos”. Lo importante e interesante de la política es tener un lenguaje y resoluciones fáciles ante problemas complejos, por ello veo con más dudas que respuestas al Gabinete Zavala, la pregunta es obvia pasará la factura no ser político o peor aún no tener operadores políticos?
Operadores políticos que tiendan puentes con la oposición regional, que generen tranquilidad a los ya “empoderados solos”, frentes de defensa opuestos a la minería y tomadores de carreteras por excelencia. Cuidado, no estamos ante el mismo Perú del 2000-2001-2006 y 2011 hoy la generación de trabajo se confunde con una protesta antiminera y lucha ambiental, mal entendida, es urgente fortalecer la inteligencia en la lucha contra la criminalidad asolapada en la política, por ende es un dispararse a los píes no tener una ideología que marce el rumbo o levante la bandera de lo que hoy necesitamos, para llegar con grandes celebraciones al Bicentenario de la República en el 2021.

De hecho si me preguntan, qué le falta al Gabinete Zavala es políticos, por que la talla de sus ministros es de corporaciones qué muchas preguntas dejan regadas, no solo ante la falta de empleo, sino de algo mucho más importante: “trabajo decente” y es allí el kit que un PPKausa, tendido en pañales y que no comprende el mundo, desde su estructura de carne y hueso lo haría de un Estado paquidérmico a un Estado enraizado en las ya filudas tarjetas de crédito, que dan oxigeno artificial a las grandes ciudades, cuyo cáncer delictivo son fruto de cada día con el solo caminar.

Ojo, no es malo ser corporativo, pero en el fútbol se gana con goles y aguantando patada, hay que saber jugar en campos de barro y de vidrios rotos, no estamos hablando de rugby o fútbol americano, el Perú necesita tener los “píes calatos”, en las alturas de Puno para generar esa gran cadena solidaria que nos lleve, nos guste o no a levantar la copa para la que mejor preparados estamos; la del mundialito “El Porvenir”.

Ojo Perú, no es un país que esté acostumbrado a pedir factura, pero siempre la pagamos justamente por que no tener una armonía entre el trabajo, la familia, la chela, y porque no decirlo hasta la trampa del falso mendigo, por que al final de cuentas la chicha es la jora en bruto que más lustre nos da en un mundo llamado, aldea global.


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